Un champán de Viñador

Nuestro champán refleja su tierra y el amor de los hombres que lo crean con paciencia...

Viñador... una profesión y una pasión

Para ofrecer lo mejor de la vid de Champaña y controlarla, se necesita un trabajo exigente y cotidiano a lo largo del año. Se realizan por ejemplo la poda, el atado, el empalizamiento, el recorte, etc. La mayoría de estas etapas se hacen manualmente y representan el corazón de nuestra profesión.

La totalidad de nuestro viñedo está clasificada como Grand Cru y se trabaja de manera razonada: mantenimiento de los suelos y recubrimiento vegetal de las parcelas, confusión sexual, uso de productos fitosanitarios sólo cuando lo necesita, gestión de los residuos, trazabilidad, etc.
Y cuando esto es posible, vamos adelante con técnicas que se asemejan a la agricultura ecológica.

Esta práctica nos parece esencial para respetar lo que nos ofrece la naturaleza y nos permite producir uvas de gran calidad.

Una técnica ancestral

Nuestros conocimientos familiares se transmiten entre generaciones y respetan la tradición de Champaña mientras combinando técnicas propias a nuestra Casa para crear champanes con carácter que te gustarán en cada ocasión.

En Champaña, la cosecha se hace siempre manualmente. Inmediatamente después, se realiza el prensado en nuestra prensa en la propiedad, por caldo y por variedad de uvas.

Se identifican los zumos y se ponen en cuba de manera separada para que revelen sus características propias. Éstas se utilizarán durante la etapa del ensamblaje a la que Jean-Louis y Jean-Christophe Delavenne aportan su pasión y saber hacer.

La mezcla sutil de las variedades de uvas, procedentes de los tres caldos que componen nuestro viñedo, da origen a nuestros diferentes tipos de champanes.

La busca de la calidad

  • A la diferencia de lo que se practica habitualmente en Champaña, no realizamos fermentación maloláctica. Esta técnica requiere un gran dominio y una atención particular.
  • Dejamos los vinos desarrollarse en cuba de una manera tanta natural como posible. Este proceso de vinificación natural es largo y delicado. Exige una higiene impecable, una vigilancia cotidiana y mucha paciencia. El embotellamiento sólo se realiza en julio, en lugar de febrero en general.
  • Por fin, nuestros champanes envejecen en nuestras bodegas naturales, cavadas en la creta, durante tres años mínimo y más para nuestros vinos fechados. Por eso, se pueden catar desde el momento de su comercialización.

Gracias a estos esfuerzos, podemos crear champanes de alta calidad, más frescos y más afrutados que envejecerán mejor en el tiempo y que exprimirán claramente las características típicas de su tierra.

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